En muchos docentes es común la afirmación, de que para ser un buen profesor, basta con tener un profundo conocimiento de la ciencia o materia que imparte. Este criterio no es suficiente, ya que también influyen otros factores que él como persona pueda entregar.
Estamos de acuerdo que nuestra formación pedagógica va a influir en nuestro desarrollo profesional, pero ¿Los valores o nuestro carisma influirán en el aprendizaje de nuestros alumnos?... Claro que sí, ya que el alumno valora mucho al profesor, en cuanto lo que le pueda enseñar y ayudar, tanto en sus materias como en lo personal.
Para mí un buen profesor debe tener las siguientes características:
* Para mí sin excepción, los buenos profesores deben conocer su materia extremadamente bien. Utilizan su conocimiento para ir al fondo de los asuntos, a los principios fundamentales y a los conceptos básicos; son capaces de simplificar lo complejo de manera que motivan el aprendizaje. Tienen además una comprensión intuitiva del aprendizaje humano.
* Dan gran importancia a su tarea docente, tanta como a su investigación. Al programar sus lecciones (seminarios, prácticas, tutorías), se plantean los objetivos del aprendizaje.
* Son exigentes con sus alumnos, esperan mucho de ellos. Pero plantean objetivos ligados a las salidas profesionales de sus estudiantes y a la formación que estos necesitarán a lo largo de su vida, es decir, no se trata de proyectar dificultades arbitrarias.
* En sus lecciones intentan crear un entorno para el aprendizaje crítico natural, en el que los estudiantes se enfrentan con su propia educación, trabajan en colaboración con otros, confían en la valoración de sus tareas.
* Confían en sus alumnos, son francos y abiertos con ellos, y siempre son amables.
* Evalúan el resultado de su tarea y saben rectificar cuando es necesario. Califican a los estudiantes según objetivos de aprendizaje básicos.
Todas estas características, más una buena disposición como futuros profesores harán de nosotros grandes docentes.
martes, 17 de junio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?
La evaluación docente es muy importante, ya que estimula y favorece el interés por el desarrollo profesional, contribuye al mejoramiento de la misión pedagógica de las instituciones y favorece la formación integral de los niños y adolescentes.
En la medida en que se cuente con profesionales que están alerta respecto a su rol, tareas y funciones, saben como ejecutarlas y mejorarlas, su atención se contara con más precisión en las tareas y requerimientos de aprendizajes de los niños y adolescentes, como también en sus necesidades de desarrollo personal.
Dentro de mis años como estudiante he visto que la mejor manera de verificar el desempeño de un profesor es la siguiente:
· A través de los logros alcanzados por el alumno.
· A través de instrumentos estandarizados que midan mi habilidad como docente.
· A través de la opinión de los alumnos.
· En base a la Auto evaluación.
· En base a la opinión de los supervisores, directores y otras autoridades docentes.
Los resultados que arrojan estos puntos son tan importantes para verificar el desempeño docente, que yo como futura educadora realizaría los mismos agregando a esto la co-evaluación entre pares, ya que muchas veces estos tienen una opinión que puede ser importante a la hora de evaluarse entre ellos, aunque hay que tener presente que esta opinión debe ser objetiva, dejando de lado los prejuicios que se tengan.
Es de suma importancia que nos comprometamos como futuros docentes a verificar constantemente nuestra labor docente si queremos cambiar algunos paradigmas que se han impuesto en nuestra educación actual. El profesor que no le interese evaluar su desempeño seguirá cometiendo los mismos errores de siempre y no aportará cambios significativos a sus estrategias de enseñar.
Crecer día a día profesionalmente no es una tarea fácil, debido a las muchas complicaciones y dificultades que encontraremos en nuestro campo laboral, pero debemos realizarla para poder ser mejores pedagogos para nuestros alumnos.
En la medida en que se cuente con profesionales que están alerta respecto a su rol, tareas y funciones, saben como ejecutarlas y mejorarlas, su atención se contara con más precisión en las tareas y requerimientos de aprendizajes de los niños y adolescentes, como también en sus necesidades de desarrollo personal.
Dentro de mis años como estudiante he visto que la mejor manera de verificar el desempeño de un profesor es la siguiente:
· A través de los logros alcanzados por el alumno.
· A través de instrumentos estandarizados que midan mi habilidad como docente.
· A través de la opinión de los alumnos.
· En base a la Auto evaluación.
· En base a la opinión de los supervisores, directores y otras autoridades docentes.
Los resultados que arrojan estos puntos son tan importantes para verificar el desempeño docente, que yo como futura educadora realizaría los mismos agregando a esto la co-evaluación entre pares, ya que muchas veces estos tienen una opinión que puede ser importante a la hora de evaluarse entre ellos, aunque hay que tener presente que esta opinión debe ser objetiva, dejando de lado los prejuicios que se tengan.
Es de suma importancia que nos comprometamos como futuros docentes a verificar constantemente nuestra labor docente si queremos cambiar algunos paradigmas que se han impuesto en nuestra educación actual. El profesor que no le interese evaluar su desempeño seguirá cometiendo los mismos errores de siempre y no aportará cambios significativos a sus estrategias de enseñar.
Crecer día a día profesionalmente no es una tarea fácil, debido a las muchas complicaciones y dificultades que encontraremos en nuestro campo laboral, pero debemos realizarla para poder ser mejores pedagogos para nuestros alumnos.
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